08 de septiembre: Viaje al fondo del lecho lacustre

La geología que dicta el destino sísmico de la CDMX

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FFM

9/6/2026

Cuando un sismo de magnitud 7 u 8 se origina en las costas del Pacífico, viaja a través de cientos de kilómetros de roca densa con una atenuación predecible. Sin embargo, al tocar el valle de México, la física de la onda cambia por completo: entra en una de las cuencas endorreicas más singulares e hidromecánicamente complejas del planeta.

Construir en la Ciudad de México no es simplemente desplantar sobre suelo firme; es interactuar con un depósito sedimentario que se comporta, literalmente, como un fluido atrapado en una tina de roca volcánica.

1. La trampa geológica: una cuenca endorreica sellada por fuego

Hace aproximadamente 700,000 años, la Sierra Chichinautzin emergió en el sur del valle debido a la actividad volcánica del Eje Neovolcánico Transversal. Esta barrera de basalto cerró el drenaje natural hacia la cuenca del río Balsas y transformó el valle en una cuenca endorreica (sin salida al mar).

Durante milenios, los escurrimientos montañosos acarrearon cenizas volcánicas ricas en sílice, vidrios y minerales piroclásticos. Al depositarse en un ambiente lacustre de aguas tranquilas y con presencia de diatomeas (microalgas silíceas), estas cenizas sufrieron una alteración hidrotermal y química que dio origen a lo que hoy conocemos como la arcilla del Valle de México..

2. La anomalía de la arcilla: más agua que sólido

En la mayor parte del mundo, un suelo arcilloso típico presenta contenidos de humedad (w) de entre 20% y 50%, y una relación de vacíos (e) rara vez superior a 1.5.

La arcilla lacustre de la Ciudad de México desafía la intuición geotécnica convencional:

  • Humedad natural (w): Puede oscilar entre 200% y más de 400% en zonas vírgenes (como Tláhuac, Texcoco o Xochimilco). Esto significa que el peso del agua dentro del volumen de suelo duplica o cuadruplica el peso de las partículas sólidas.

  • Relación de vacíos (e): Alcanza valores de 4 a 9, conformando una estructura microscópica floculada en "castillo de naipes" (card-house structure), estabilizada por fuerzas electroquímicas y cementación intergranular de sílice amorfa.

  • Velocidad de onda de corte (Vs): En roca sana, Vs supera los 1,500 m/s; en suelos densos, ronda los 400–700 m/s. En la Serie Arcillosa Superior de la CDMX, $V_s$ desciende a rangos críticos de 40 a 80 m/s. Es uno de los medios más deformables del mundo para la propagación de ondas elásticas.

3. Anatomía de la estratigrafía central

Al perforar en la zona lacustre (por ejemplo, en el Centro Histórico, Cuauhtémoc o Benito Juárez), la geotecnia metropolitana se divide típicamente en los siguientes estratos característicos:

Estrato

Relleno superficial / Costra seca

Serie Arcillosa Superior (SAS)

Capa Dura

Serie Arcillosa Inferior (SAI)

Depósitos Profundos

Descripción geotécnica y relevancia

Material heterogéneo antropogénico (escombros históricos, rellenos compactados) y arcilla desecada por evaporación.

El estrato más crítico. Arcilla de alta plasticidad ($CH$), saturada, blanda y altamente compresible. Es la causante primaria de la amplificación de ondas sísmicas largas.

Lentes de arenas limosas y tobas pumíticas cementadas. Históricamente utilizada para apoyar pilotes de fricción o punta en cimentaciones del siglo XX.

Arcillas similares a la SAS, pero con mayor consolidación y rigidez debido al confinamiento geológico.

Gravas, arenas aluviales densas, tobas y conglomerados. Constituyen el basamento resistente para pilas profundas y rascacielos contemporáneos.

Espesor típico

1 a 4 m

20 a 35 m

1 a 3 m

10 a 20 m

A partir de 40–60+ m

4. La zonificación del RCDF y su impacto dinámico

El Reglamento de Construcciones para el Distrito Federal (RCDF) y sus Normas Técnicas Complementarias de Diseño por Sismo clasifican el suelo en tres grandes zonas:

  1. Zona I (Lomas): Terrenos firmes, tobas volcánicas compactas y derrames de basalto (Álvaro Obregón, Santa Fe, Coyoacán pedregal). El periodo natural del suelo ($T_s$) es muy corto ($T_s < 0.5\text{ s}$).

  2. Zona II (Transición): Bordes del antiguo lago donde los espesores de arcilla son variables y se intercalan con estratos arenosos (partes de Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Cuauhtémoc). Frecuente presencia de contrastes de rigidez abruptos y problemas de agrietamiento diferencial.

  3. Zona III (Lago): Espesores de arcilla superiores a 20 m (Roma, Condesa, Doctores, Centro, Tlatelolco, Iztapalapa). Aquí los periodos naturales de vibración del suelo se alargan, situándose entre 1.5 y más de 3.0 segundos.

De la geotecnia a la sismología: ¿Por qué importa entender el lecho?

Cuando la energía sísmica entra en este medio hiper-compresible y saturado, ocurre un fenómeno de conservación de energía: para compensar la caída drástica en densidad y velocidad de propagación ($V_s$), la amplitud de desplazamiento de la onda se dispara verticalmente.

El lecho del lago no amortigua el sismo; actúa como un filtro pasa-bajas y un resonador que atrapa las ondas en reflexión continua contra el basamento rígido.

Mañana, en el post del 09 de septiembre, analizaremos cómo se combina esta estratigrafía con el tipo de ruptura tectónica: Subducción vs. Intraplaca, y por qué 1985 y 2017 sacudieron a la ciudad bajo físicas enteramente distintas.

¿En qué zona geotécnica está desplantado el inmueble donde vives o trabajas?

¿Conoces el periodo natural de vibración dominante de tu colonia?